No solo es vivir, es sentirse vivo.

Mis palabras son para aquellos que siguen viendo la vida en blanco y negro, sintiéndose incapaces de sentir la vida en colores.

Fingen en sus hogares, trabajos, con sus parejas e hijos, amigos y compañeros que todo está bien. Pero no lo está y es duro.

Afortunados somos los que hemos podido volver a abrazar y besar a los que queremos, se echaba mucho de menos. Ha regresado el placer de pasear por las animadas calles de nuestras ciudades y pueblos que de nuevo estallan con colores y risas, recuperando los ruidos y las prisas. Lanzados a vivir, nos olvidamos de la mascarilla, esa barrera que nos sigue protegiendo porque esto aún no ha acabado; antes era el olvido de la llave de casa o del móvil controlador, o de ambas cosas, ( para los despistados como yo). Ahora nos olvidamos de lo más importante, seguir protegiéndonos.

Y aunque esta pesadilla no ha terminado, vamos retomando el control de nuestras vidas, de nuestras pequeñas rutinas e insignificantes hábitos que tanto hemos echado de menos durante la pausa obligada.

Pero tú no sientes alegría y bienestar. Y mientes estar emocionado ante la perspectiva de un verano que se acerca, sientes que retomar tu actividad profesional o tus estudios resulta agotador. No anhelas el encuentro con tus amigos y familia, quienes no se imaginan que te aburren y cansan, y te sientes desoladoramente culpable. Se ha desinflado ese amor que se había forjado en la distancia y que ahora te parece tibio y sin sustancia. Pero no puedes, o no te atreves, a verbalizar lo que estás viviendo porque parecerías débil o desagradecida o, peor, que te has quedado “tarada” por no sentir lo mismo que los demás sienten.

-Qué me pasa?!-te preguntas cada noche al acostarte. -Me siento débil y muy triste, sin expectativas motivadoras– te lamentas. Y es que cada mañana al levantarte es como si tus tobillos arrastraran unas pesadas cadenas. Necesito vitaminas?….nada me hace ilusión. !Me siento tan vacía!…

Tu diálogo interno se repite machaconamente en tu cabeza y te ves como un ratón en una rueda sin sentido. Te preguntas por qué en tu vida no han vuelto los colores que ven los otros porque tú estás en blanco y negro.

Y yo te digo que me voy a sentar contigo a mirar el mar para que el agua salada se mezcle con tus lágrimas y te escueza la herida un poquito, solo un poquito. Que el viento nos despeine a ambas y te remueva la pena, así que coge fuerte mi mano. Silencio, escucha las olas y de paso como últimamente te hablas a ti misma. Estoy a tu lado, ahora y siempre. Y si tú ves la vida en blanco y negro, yo me convierto en un camaleón y la veré de este modo contigo porque confío en ti y sé que vas a invertir en ti para que esta emoción de desesperanza cambie y aparezcan los colores, la música, las risas,el placer y el amor de nuevo.

Nadie está obligado a ser rebaño. Las emociones y sentimientos son únicos y van por libre. Se han abierto las fronteras en el mundo pero en muchos aún el corazón permanece encerrado con la llave de la tristeza, en la cárcel de la depresión y ansiedad con la losa asfixiante de la incomprensión y soledad.

Y es que no es sólo vivir, sino sentirse vivo.

CosmenKos

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