MORIREMOS DE ABURRIMIENTO

Conversaciones soporíferas a granel.

Estoy enganchada a la serie “HOUSE” interpretada magistralmente por Hugh Laurie, un médico narcisista y con la empatía y asertividad de una ameba. Francamente, no me gustaría tenerlo de jefe o pareja pero me encantaría contar con su compañía para disfrutar de interesantes conversaciones, mi vida intelectual se nutriría. House no sólo es cruel, frustrado, infeliz, anti social y absolutamente destructor de relaciones, tanto de amistad como sentimentales, sino que actúa como tal y es de todo menos hipócrita, practica el sincericidio, la falta de escrúpulos y el abuso de poder, pero es indiscutible su inteligencia y ese don de observación de las personas que a mi me parece un milagro.

Y tiene sentido del humor, ácido y mordaz, pero lo tiene.

Dr. Gregory House

Me parece que sentarse con él y mantener un debate de cualquier tema debería convertirse en toda una “master class”. Es mi fantasía. Felicito a quien haya creado este personaje para un guión de una serie de TV, de ocho temporadas con veinte y cuatro capítulos por temporada de media, gran trabajo y creatividad por parte de los guionistas y actores; el Doctor Gregory House es genial como médico y un desastre para sí mismo y los que le rodean.

Conozco algún genio, también doctor, que es un poco House…

A medida que se cumplen años te cruzas con mucho tipo de personas; cuando eres adolescente y en nuestra primera juventud todo nos vale pero pasa el tiempo y nuestro grado de exclusividad para relacionarnos se hace casi obsesivo. Ya no vale todo y no todo se convierte en positivo e interesante, al menos para servidora.

Con esto no quiero decir que yo sea la última Coca Cola del desierto pero sí puedo asegurar que me esfuerzo en aprender de los demás, sea cual sea mi grado de relación, conocimiento y química que me lleve a desear conocer mejor a la otra persona, aprender el para qué de algunas acciones del otro, el sentir compasión cuando alguien sufre o compartir una alegría cuando algo se soluciona en mi entorno.

Y para saber algo más de alguien lo primero es escucharle con generosidad, compasión y amor.

Nina y servidora narcotizadas.

Me ocupo de intentar no caer en la vulgaridad y la apatía. El dar por hecho y tragarme todo aquello que se nos cuenta en los medios de comunicación o que la gente intenta vendernos como cierto e indiscutible. Interesarse por alguien implica tiempo y cariño, comprensión y falta de prejuicios. Dejemos al lado, por un momento, aquellos temas que obsesivamente nos imponen como sociedad y que obligatoriamente deben preocuparnos: la pandemia y las vacunas, las elecciones de la Comunidad de Madrid, los amores-divorcios-peleas de los famosos, el football y el Bréxit, los que nos gobiernan pero no nos cuidan porque sólo se cuidan a ellos mismos, etc, etc…

Observemos otros mundos, más personas, bajemos el ruido y abramos nuestra mente porque corremos el peligro de morir narcotizados, aburridos por gente que es tibia, conformista y pesimista con sus temas de conversación que van cambiando a medida que el médico de cabecera les pauta una pastilla más o Mercadona les sube el precio de los huevos de corral.…esos graves problemas del Primer Mundo.

Ya me contaréis que tal os va. !Suerte!

CosmenKos

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