AZOTEROS 2021

O adiós 2020, que te vaya bien…

Dicen que hoy se acaba un año desastroso, eso dicen, y yo pues hago lo que me dicen porque soy bien mandada y desde esta mi/vuestra azotea despido con mis mejores deseos a un año despiadado.

Yo ya llevo días pasando página pues a cada uno le habrá ido el año de diferente manera, incluso hay quien comenta que le ha ido mejor que nunca, a pesar de la pandemia y sus daños colaterales tanto sanitarios como económicos. Pues yo que me alegro.

Como ya tenemos confianza, os cuento que no soy una excepción y para mí este año en el que ha habido de todo para todos, curiosamente, me ha hecho una mejor persona, que es algo que a todos nos viene bien y es gratis, por cierto. No sé si este es “El año del gato”, bonita canción de Al Stewart, (os sugiero leer la letra sin música), o puede que sea el año del mono, del cerdo o de la avestruz. No poseo el conocimiento astrológico para saber si salimos de la “Era Acuario”, que sólo ha durado 2.160 años y que se suponía se convertiría en la “Gran Mutación” de las almas (o algo así), pero entramos en otra Era y aquí poco o nada ha mutado a mejor sino todo lo contrario.

Hace un año estábamos cazando moscas con escopeta cuando nos vino por sorpresa una bofetada sin precedentes. Por cierto, seguimos creyendo en “pajaritos preñados” porque preferimos no bucear en nada más de lo que nos ponen delante de las narices, bien masticadito y al buche. Es más cómodo así porque cambiar siempre cuesta, así que hacemos lo que podemos; obedecer, no queda otra.

Hace días que no leo nada que no sea un libro. Ahora estoy con la biografía de Woody Allen, “A propósito de nada”. Me está gustando.

Woody Allen

Y es que antes de estrenar año experimento con la idea de convertirme en una analfabeta digital. No deseo enterarme de política, de la pandemia, de los famosos ni de las rebajas en Amazón. Dejo unos días de leer prensa y no escucho la radio y sólo selecciono Podcast concretos. Nada de informativos, cero de redes sociales. Pocos parlamentos de wassap y más hablar, mucho Spoty para hacer cualquier cosa, en compañía selecciono pelis y series en plataformas. Me dedico a pasear por mi preciosa ciudad, tapear, quedar con mis personas favoritas, disfrutar de cada día y observar desde la perspectiva de mi azotea. así, cosas normales que hacen las personas normales.

También reflexiono, pero no me hago la culta profunda con frasecitas de copia, pega y colorea de Coehlo o Shoppenhauer sino que dialogo de hechos cotidianos, pienso en las personas muy queridas para mí y que se fueron a un mejor lugar, siempre las pienso porque así las mantengo vivas y hablo con ellas (grandes monólogos) y de ellas. A la noche procuro crear un ambiente íntimo y estoy un ratito sola que me encanta. Bailo, canto (muy mal) y doy vueltas como los planetas, ya os lo he dicho, !!cosas normales!!! ;)))

Así estoy, como una ameba suspendida en el haz de luz.

Uno de los grandes dramas del primer mundo es la falta de gratitud. Lao Tsé decía que “La gratitud es la memoria del corazón”. Estoy de acuerdo y es una gran verdad, y mira que no conozco de nada a este hombre.

Este año he tenido de todo, ha sido un año crucial para mí, he tomado decisiones, me han ayudado a mantenerlas una vez tomadas, he ayudado a que otros las tomaran…en fin, he estado rodeada de personas buenas y he intentado, en lo posible, devolverles con gratitud todo lo que han hecho por mi. Como en toda historia también me he portado mal, me he equivocado, especialmente con alguien a quien quiero mucho, al que he herido. Hemos hablado, nos hemos abrazado y la mascarilla se nos ha caído, hemos llorado y reído. Nos hemos reconciliado. !Qué rico sabe el perdón!.

Los que me conocéis sabéis que detesto la gilipollez (de esta “sub especie humana” hay a patadas en este planeta, llamado Tierra). Me aburre la banalidad, me asquea la deslealtad, rechazo a l@s jetas y vag@s, detecto la siniestra manipulación y la falsa humildad. Suelo oler la peste que deja tras de si la envidia y me dan lástima a aquell@s que tapan sus complejos con sus juicios aprendidos. Huyo de las personas inflexibles y egoístas.

“Sólo los cobardes necesitan la mentira para eludir la realidad” (sic).

Pero no tengo super poderes y de todo lo anterior es muy difícil librarse. Afortunadamente, al contrario de lo que cree mucha gente, existe el AMOR y la BONDAD en grandes dosis. Y esto último es lo que me da FUERZA e ILUSIÓN para seguir creyendo en el ser humano y en mi misma.

Me despido hasta el año que viene, azoteros, con la energía que nos da la música y agradecida porque me leeís, aportáis y comentáis en mi web, pero sobre todo, porque intentáis ser mejores personas y contribuís a una sociedad más sana. Os deseo todo lo bueno. Muchas gracias.

CosmenKos

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