ABANDONO Y EVITACIÓN

Aunque nos cueste creerlo existen personas cuya forma de vida es el abandono consciente hacia sí mismos y los demás. Las personas que actúan de este modo son aquell@s niñ@s cuya presencia pasó desapercibida en el ámbito familiar y/o escolar. Niños que se convirtieron en adultos con baja autoestima y un perfil bajo, sobretodo, en sus relaciones sociales y laborales.

El resto no es que seamos personas sobresalientes, la diferencia estriba en que invertimos esfuerzo, cariño e interés en el positivo desarrollo de nuestras relaciones y vida profesional, tiramos la toalla a veces, pero no abandonamos desde la inacción como es el caso que hoy nos ocupa.

Los “abandadores”, (no tengo ni idea si existe este “palabro”), dejan morir las relaciones, aunque pasado un tiempo se sientan culpables, pero se les pasa pronto porque creen profundamente en que ell@s no han hecho nada perjudicial y volverán a repetir el mismo patrón con todas las relaciones que se crucen en su vida. Simplemente se encogen de hombros y lo que les va sucediendo lo achacan a “la mala suerte”, suelen ser negativos y tendentes a la depresión.

En realidad son grandes egoístas barnizados con una capa de “buenísmo” y de manifiesta incapacidad para moverse de su zona de confort .

En el ámbito laboral o profesional se quejan siempre por algo o alguien, es habitual oírles decir que nunca cuentan con ell@s, que si el jefe/a le machaca o les ningundean, que tienen sobrecarga de trabajo con competencias que no son suyas sino de otro compañero o jefe, etc, etc..pero en realidad lo que sucede es que no se implican, no se mojan, no innovan, no arriesgan, y este tipo de perfil es pronto detectado y, aunque suelen ser disciplinados, ordenados y meticulosos, son inflexibles y detestan lo nuevo, les causa un trauma hasta cambiar de mesa de trabajo.

Puede que técnicamente sean muy competentes pero para liderar un proyecto o un equipo humano son nulos pues el área evidente de mejora es la valentía racional y la comunicación. No son mala gente pero, al sentirse menospreciados, suelen criticar las decisiones de los demás, y cómo he dicho anteriormente, su baja autoestima y sus complejos hacen que se bloqueen a menudo. A la hora de socializar en la empresa, les gusta siempre comer con la mismos compañeros, a la misma hora, en el mismo bar, y es habitual que no acudan a la fiestas y encuentros de la organización, a comidas organizadas por sus compañeros o a eventos especiales. Sus rémoras de filias y fobias hacen que confundan el “hacer la pelota” con “sus trabas” para relacionarse con todos los niveles de jefes y compañeros del trabajo.

A nivel personal su habilidad principal es que dejan agonizar sus relaciones, tanto de amistad como de pareja. Jamás sentarán al otro para hablarle y decirle que la relación no va bien, que necesita ajustes o algún cambio, simplemente no hacen ni dicen nada, no se mueven del sofá y cuando su pareja le planta como una coliflor, tras mucha paciencia y agotamiento, lo padecen e incluso lloran amargamente sintiendo tristeza y pena, un ratito pero no lo olvides, nunca cambiarán su forma de llevar adelante una relación porque no se mueven bien en el conflicto, comodones, evitativos y se bloquean, (este último es el gran argumento del que tiran con frecuencia pues no saben poner palabras a sus emociones).

Con toda seguridad, estas personas necesitan un/una compañía o pareja sumisa, también necesitada de cariño o, incluso frustrada por relaciones anteriores que les dejaron huella, así que a estas alturas de sus vidas “traguen” con lo que venga, resignadas a aguantar en una relación muy lejos de ser apasionante, madura y con visión de futuro.

El/la “abandonador/a” no tienen amigos, o no le da el valor de la amistad como uno de los pilares de la vida, suele ser envidioso de los éxitos de los demás, incluso de personas que no conoce bien y adoran juzgar. Van de tranquilos e individualistas pero no lo son, creedme, su característica fundamental es el “yo” , muy disfrazado al principio, y suelen apelar al consabido lema de “se nace y se muere solo/a” que siempre me ha parecido una frase para absolutos perdedores.

Si estás en una relación con alguien evitativo o tienes en tu equipo de trabajo un perfil similar, es fundamental que sepas que no cambian, que ell@s reconocen su inacción, su apatía y su desgana, en serio que son conscientes, pero reconocerlo no es suficiente porque al final quien vas a perder eres tú.

Abandonarás por agotamiento pero perder es ganar y en muchas ocasiones, te llevará tu tiempo resurgir de nuevo pero será la mejor decisión que elijas antes de permanecer con un lastre así pues comenzarás a vivir con garra, fuerza, ganas e ilusión que es el motor del cambio. No te contagies de personas que viven como una avestruz con la cabeza en el hoyo.

CosmenKos

“No abandona cuando todavía tengas algo que dar, porque nada termina realmente hasta que dejas de luchar.”

2 respuestas para “ABANDONO Y EVITACIÓN”

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