Los seres humanos y la úlcera de estómago

Pasado el verano el sol se acostará antes y las playas se vaciarán de sombrillas y depredadores de peces, volveremos a nuestras rutinas, más bronceados, con los bolsillos esquilmados y con toneladas de fotos en el móvil que desde nuestros sofás recordaremos con añoranza ya resignados a nuestras rutinas y obligaciones.

Eso los mas afortunados que han podido salir de veraneo, otros muchos, no habrán tenido mas remedio, por distintas razones, que haberse quedado en sus ciudades y pueblos residentes, disfrutando de la fresca, tras el calor tórrido del día, en la terraza del barrio tomando unas tapas con unas cervezas.

Amigos, os escribo porque tenemos una cultura de inmediatez y así, con este concepto instaurado en nuestros hábitos, queremos una adaptación rápida a cualquier cambio de ciclo, de nuestra forma de relacionarnos, de trabajar desde un lugar diferente con herramientas que no dominamos, en definitiva, de vivir el momento. Cada uno tenemos nuestro propio termómetro personal, un método de medición que solo nosotros entendamos, por ejemplo, del 0 al 5, de nuestro momento vital, cada persona tiene su forma de manifestar su estrés, malestar, tristeza, depresión o euforia.

los objetos adquieren otras formas, las personas, también. Aquello que significaba algo relevante pasa a un lugar muy diferente de nuestras prioridades.

Es necesario escucharse pero, también, escuchar a los demás. Estamos diseñados para adaptarnos a cada estación del año, a pasar del calor a la brisa del otoño en pocas semanas o días y aquellos con los que te escribías por wassap poco a poco dejas de hacerlo, recoges los abrigos que dejaste antes de salir de vacaciones en el tinte y limpias el ordenador de artículos, libros, fotos o personas que ya no te interesan.

Nos toca cambiar el paso de baile, atarnos la coleta porque el viento invernal nos va a despeinar y llamar a aquel amigo o amiga con el que disfrutamos tanto el café “charlado” en la cafetería o bar de siempre.

Y recordemos que del mundo animal somos los únicos que sufrimos de úlcera estomacales. esta vuelta del verano más vale nos hagamos amigos del estrés.

CosmenKos

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